"En ocasiones, cuando me sentía incomprendido, acercaba mi cara a la suya hasta que casi se juntaban nuestros ojos, y cuando me correspondía con la mirada estaba completamente seguro de que me había entendido. Luego me lo confirmaba, para que no me quedase duda, con un gran lametazo en la cara de abajo a arriba." Más o menos éste ha sido el comentario que he dejado en el blog más noctámbulo de Nadaq como respuesta a su bella explicación del entendimiento sin palabras, valga la redundancia. Si hay una cosa que este compañero de piso me enseñó durante año y medio fue lo mucho que sobrestimamos las palabras a la hora de hacernos entender. Dicen mucho más de nosotros, y de lo que queremos expresar, tonos, gestos, ademanes, miradas, lágrimas, sonrisas, medias sonrisas, carcajadas y posturas, que cualquier pensamiento que encorsetemos en las normas del lenguaje hablado o escrito. En ocasiones lo llamamos presentimientos, otras sexto sentido, hay quien dice que se puede estudiar cas...
Padre,
ResponderEliminarTeniendo en cuenta que la canción es de Sabina, autobiográfica y que, por lo que te conozco, tu vida no tiene muchas similitudes con la suya, sería de extrañar que te sintieras muy identificado con ella...
Hombre Amer, yo no lo veo tan fácil. Porque teniendo en cuenta que todos tenemos vidas paralelas, quién sabe si alguna de las mías incumple las reglas de paralelismo, se declara secante cuasi-perpendicular, y resulta paralela a alguna de las paralelas del maestro, que a su vez sea un tanto rebelde, o formal según se mire.
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