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El sueño de una lagartija que practica barra fija en la tarberna del Irlandés

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Qué afortunado soy por haber descubierto pequeños rincones cuya sola existencia inspira. Con la venia y la certeza de no poder estar a la altura..."¡Va por ustedes! Lagartijas. ¡Ea! " Sueños que sueñan y soñando sueñan que despiertan; que despiertan los sueños de su sueño soñado y de tanto soñar despiertos despiertan soñando: -Sueños que sueñan despiertos y sueños que nunca despertaron. -Sueños que sueño soñando y sueños que sueño despierto. -Inalcanzables sueños al alcance de la mano; tan lejos que apenas los rozas con la punta de los dedos. -Sueños que humedecen la comisura de mis labios, que encharcan mis lacrimales. Húmedos sueños mojados. -Sueños con los que muero, sueños por los que vivo. -Sueños, que aunque no siempre sepan soñar, siempre quiero.

Segunda acepción

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Quimera, según la segunda acepción del diccionario de la Real Academia Española: " Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo." Iluso, según la segunda acepción del diccionario de Real Academia Española:" Propenso a ilusionarse, soñador." En el fondo, ni quiero ser iluso, ni termino de ver las ventaja de invertir en quimeras, pero es que las segundas acepciones siempre fueron mi debilidad, sobre todo si son de personas.

El corredor de fondo acompañado

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En repuesta a " La soledad del corredor de fondo " un atisbo de esperanza en medio de la desesperación, un cúmulo de ripios mal rimados, valga la redundancia. Apura la última calada de su cigarro en la mesa de la esquina tras el bafle. Casi no queda desconsuelo en el fondo de la copa y las patas de gallo disimulan su sonrisa irónica con una mirada triste de tanto visto y vivido. A tumbos y giros ‘a loco Iván’ su corazón desolado ha recorrido cielo y tierra, paraíso y averno, sin encontrar una respuesta certera. Desea que esa lluvia espesa le empape la piel y vuelva negra la sangre que a duras penas recorre sus venas. Hace tiempo que no sabe que es no sentirse abatida. Sabe bien que no tiene donde ir. Sabe bien dónde no quiere ir. Bien sabe dónde acabará yendo. Y por un instante vislumbra entre la niebla, de vapores de alcohol y tabaco, de alientos desesperados, un tímido reflejo en una pupilas cansadas de ver abrir otra botella. Apenas un reflejo, bien puede ser un espejismo...