Tormenta de verano
Harto de mirar tras el vidrio de la ventana, enfoca de cerca la vista para ver serpenetar las gotas que la lluvia arroja con rabia. Y truena como si el cielo fuera a caerse en mil pedazos. Abre levemente el paño que tiene el cerrojo y una brisa inunda con ansia la estancia llevándose de un soplido una atmósfera cálida y húmeda a un tiempo, bochorno. "No. Definitivamente no. Nunca más echaré de menos aquello que nunca tuve." -(...)Ya el campo estará verde, debe ser primavera, cruza por mi mirada un tren interminable. El barrio donde habito no es ninguna pradera, desolado paisaje de antenas y de cables(...) - Al igual que las tormentas de verano des-ionizan el ambiente y limpian el aire de la ciudad corrupto por los oxidos de nitrógeno y azufre de los tubos de escape de los coches, por las nubes de monóxido de carbono de las combustiones incompletas de las fábricas de próspero progreso; limpian también los pesados nubarrones que le nublan la visión. "No, definitivamente no...