La Realidad
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Ya perdí la cuenta. Ya no sé cuantos dejé atrás. Los miró y me reconozco en ellos. Me reconozco entonces y a un tiempo me siento espantósamente distante hoy. "Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar", una vez pensé: "Tengo que plantearme qué es lo que quiero ser. Luchar por aquello que creo justo y evitar lo que considero que no está bien". Quince años después aquí sigo planteándome qué quiero ser y luchando por mantener lo que me gusta y por dejar de hacer aquello que considero que está mal. Teniendo que darme la vuelta de vez en cuando para esperarme; porque me dejé a mi mismo atrás. Y sorprendiéndome de vez en cuando "tumbado al sol lamiéndome la breva sin necesidad de preguntarme si vengativos dioses nos condenarán, si por Tutatis el cielo sobre nuestras cabezas caerá". No hay mayor libertad que liberarse de uno mismo. Ni mayor condena que la autoimpuesta. ¿Quién fuera el "Uoho...