Tiempo muerto vivo
Las agujas de los relojes frenaban en seco, la noche nunca llegaba y todo a su alrededor se congelaba a su antojo. Cada vez que querían detenían el mundo entero tan solo con un beso.
Unas veces desde aquí mismo; otras, desde el otro lado del espejo. En cualquier caso, sólo "A Veces".