El Vizconde de Bragelone escribía su microrelato con la mirada puesta en el infinito a través de aquel vidrio laminado. Se encontró rodeado, incólume y a la vez sitiado.
Cerró los ojos, habían pasado cuatro semanas, luego cuatro meses y por fin, al abrirlo vió que todos estábamos mirándolo. Entonces, dibujando media sonrisa, dijo
-¿Que, creíais que todo acababa allí, el otro lado de la ventana?
El Vizconde de Bragelone escribía su microrelato con la mirada puesta en el infinito a través de aquel vidrio laminado. Se encontró rodeado, incólume y a la vez sitiado.
ResponderEliminarCerró los ojos, habían pasado cuatro semanas, luego cuatro meses y por fin, al abrirlo vió que todos estábamos mirándolo. Entonces, dibujando media sonrisa, dijo
-¿Que, creíais que todo acababa allí, el otro lado de la ventana?
Gracias por el comentario H. ¿Quién sabe si acaba, o no, todo allí?
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