No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

viernes, 28 de noviembre de 2008

Kaizen P.D.C.A. y querer ser.

Siempre me he jactado de decir que si no soy, o al menos no intento ser, como quiero ser, no quiero ser. Lo cierto es que como altanería y brindis al Sol, no está mal. Si me apuráis incluso pudiera aplicarse como meta u objetivo en si mismo (el objetivo sería: no querer ser cuando no se intenta ser como se quiere ser). Sin ningún lugar a dudas es una machada, dicho sea paso bastante hortera y por momentos rebuscada (no en vano alguien, que creo que en algún momento hace más años de los que me gustaría me quiso, me llamaba repollo con lazo. Y para ser sinceros, según qué situaciones y escritos, no le faltaba razón).

Esta idea me ha acompañado desde hace ya largo tiempo y llegó a mi casi por accidente. Todo fue en una clase de ética a comienzos de C.O.U. en la que al inocente del profesor no se le ocurrió mejor idea que sacarnos a debatir, delante de toda la clase, a mi amigo Isidro y a mi acerca de los principios, morales se entiende. Yo ya venía bastante bregado en este tipo de conceptos gracias a un muy buen profesor de filosofía de 3º de B.U.P., que aquel mismo año siguió con su buena labor en historia de la filosofía (y al que le debo haber leído "La revolución de las masas"), y a un excelente profesor de Lengua y Literatura y de Comentario Crítico de Texto (que maravilla para alguien como yo fue poder hablar de lo que estaba escrito y no de cómo estaba escrito, que maravilla descubrir por primera vez las columnas de Millás), que junto con otro profesor más nos incitó y permitió publicar una revista escolar, excisión juvenil de la revista que publicaba el propio colegio. ¡Qué buenos momentos!¡Qué grandes recuerdos!

Hago un pequeño receso para aclarar que mi opción educativa de aquellos años fue la denominada científico-técnica (matemáticas, física, química y dibujo técnico).

En cualquier caso, este profesor, que era nuevo, no era del todo consciente de lo que había hecho al proponernos a mi amigo Isidro y a mi. Isidro desde su más tierna infancia ha sido la demagogia personificada, una vez estuvimos durante toda una tarde él preguntando "¿y por qué?", y yo respondiendo. No os vayáis a pensar que ese era nuestro hobby la mayor parte del tiempo de aquella época la gastábamos, como cualquiera, tomando cafés, tés americanos y sucedáneos, con amigos y amigas; en las canchas; y según qué fin de semana hasta bebiendo cerveza... No puede ser bueno haberlo pasado tan bien.

Así que ahí estaba mi amigo elucubrando acerca de lo importante que era tener principios para la sociedad, para ser bueno con los demás, para que no hubiera niños que se murieran de hambre en África mientras nosotros comíamos Dalkys, y demás argumentos que pretendían más la aprobación y complicidad de la audiencia que del profesor o responder claramente a su cuestión; cuando a mi me dio por responder que para mi el primer principio, el más fundamental, era ser como quiero ser; y la primera respuesta que vino a mi cabeza al por qué que siguió a mi escueta frase, fue: "Porque si no soy como quiero ser, o al menos lo intento, no quiero ser". Afortunadamente sonó el timbré y salimos todos escopetados camino de casa para seguir hablando, de lo buena que estaba ésta, de lo mal que lo estaba pasando aquel porque habían roto y de a qué hora íbamos a quedar en el Becquer aquella tarde.

Todavía hoy tengo esa idea en la cabeza pero ya no es un principio, ni un objetivo, ni una meta, sino un plan maestro. Así intento que las acciones que planifico y las decisiones que tomo estén alineadas con este plan, intentar ser como quiero ser. De vez en cuando me paro miró atrás y compruebo mis resultados. Me miró en el espejo y me comparo con aquel que quiero ser, no el quieren que sea, no el que debo ser, no el que quedaría bonito que fuera, sino simplemente el que quiero ser. En un primer momento intento indagar realmente quien soy, busco las evidencias que me definen de forma irrevocable, las verdades, para encontrar las diferencias entre lo que soy y lo que quiero ser. Una vez que tengo esas diferencias evidentes que sé que son ciertas, intento aplicar el método deductivo para encontrar las causas por las que me he desviado de mi objetivo. Por último establezco una serie de acciones (un nuevo plan) alineadas con mi plan maestro que voy ejecutando para, un tiempo mas tarde, volver a detenerme y comparar el resultado.

En este blog todavía no lo he dicho, pero ahora mismo me dedicó a ser lo que podría llamarse "Ingeniero de Mejora Continua". Y es curioso porque lo que aquí acabo de exponer es un método de mejora continua(Kaizen) de los que más se aplican (PDCA círculo de Deming, 5W y 1H, 4M de Ishikawa), y cada vez que lo aplico en mi trabajo me resulta tan obvio como la vida misma. No en vano me va la vida en ello, o al menos las ganas de querer seguir viviendo, que no es poco.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Gracias

El 18 de abril de este año escribí el texto a continuación. La persona a la que va dirigido me pidió que lo retirara y así lo hice. Hoy quiero zanjar definitivamente una racha de días malos que me han hecho recordar aquellos malos ratos del final de aquella historia (cuya huella quedó patente en este blog), haciéndome revivir una a una las mismas etapas de frustración, negación... En fin. Quisiera poner sello definitivo a estos sentimientos, cerrar firmemente la caja de Pandora que amenazaba con volver abrirse, y quedarme con lo bueno de aquellos dos años. Quisiera que la "republicación" definitiva de este post materializase ese sello, porque por fin, de nuevo, me siento en paz.


Añoro momentos, situaciones, vivencias, canciones, buenos ratos, amigos, sucesos, palabras, escritos. Nos añoro a ti y a mi, pero nos añoro entonces no ahora, no mañana no pasado mañana.

Siento que no siento y estoy horrorosamente seguro de ésto. Hoy me resulta tan evidente que no puedo dejar de preguntarme cómo no me he dado cuenta antes, pero es que antes sentía y ahora ya no.

Quizás Aitormena sea un buen ejemplo, tú lo enviaste como comentario, quizás. Lo cierto es que tomar una determinación por mi parte y mantenerla firme es lo más sincero y honesto que puedo hacer, y aunque hoy no te lo parezca, lo mejor para no seguir haciéndonos daño.

A mi también me cuesta, también me va a costar, más de lo que te parece, más de lo que me parece. Pero la serenidad con la que afronto esta situación es el mejor garante de que mi decisión es correcta.

Sobran el resto de palabras. Tan sólo tiene sentido decir gracias por el tiempo vivido, por la vida entregada, por el esfuerzo, por las sonrisas, por el apoyo, por la complicidad. Gracias y lo siento, porque sé que tú querrías seguir esforzándote, pero yo no quiero que lo pasemos mal.

martes, 25 de noviembre de 2008

A víctima, de verdugo

Sé que no es cierto.
Soy plenamente consciente de que, ni me está aportando, ni me va a aportar nada.
Tengo la más absoluta certeza de que no es justo.
Pero siento lo que siento.
Y siento la más profunda, visceral e irracional convicción de que toda la culpa fue suya.

Como me jode ser tan jodidamente humano (lo que viene a significar bastante despreciable) como para tener que negarla para poder afirmarme.


P.D.: ¿Por qué el ingeniero se esconde cuando debería tomar el mando?

lunes, 24 de noviembre de 2008

Flexibilidad condicionada

1,05m de ancho parecían un mundo la noche que no estaba ella.
Dos años después, 1,35 resultan demasiado poco hasta cuando me acuesto solo.


" A Juanma que a base de leerle me ha enseñado a sintetizar"

domingo, 23 de noviembre de 2008

Aquello que nunca tuviste

Te acercas la taza a los labios pero el té ya está frío.
Das una vuelta en el cama y de nuevo su rincón es el lugar más vacío que nunca existió.
Esperas que llegue y te abrace por la espalda con la certeza absoluta de que nadie lo hará.
Eco resuena entre las paredes de tu corazón vacío.
Perdidos tus ojos sedientos no saben donde encontrar un nuevo mar en el que perderse.
Tus manos han perdido la habilidad de agarrar con firmeza las suyas.
Y a pesar de todo quieres seguir queriendo estar donde estás, porque sabes que echas de menos aquello que nunca tuviste.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Tan tatara, tan tatara...

¿Me quieres decir, pedazo de cabrón con pintas, qué carajo tiene tu mano rasgando esa guitarra que me hace escribir cuando debería dormir? ¿Qué clase de fuerza nace dentro de mí cuando penetra en mi cabeza su ritmo machacón; cuando empapa mi corazón tu labia de ripio barato; cuando alimentan mi alma tus verdades de veleta de tres al cuarto?

Oigo las cuerdas vibrar discordes y ya me estoy imaginando como me pide que la lleve al fin del mundo...tan tatara, tan tatara...y puedo sentir como me mira un segundo como a un desconocido...tan tatara, tan tatara...y ya voy temiendo una vez más lo números rojos en la cuenta del olvido...tan tatara, tan tatara...

Increíble mamonazo donde los haya, ¿cuán Dios te crees que eres para poder despertar en mí alegría, euforia, recuerdos buenos y ratos mejores? Y como un tonto voy sonriendo en medio de la calle en el breve trayecto que va desde la estación a mi casa; al tiempo que musito, bailo y pienso, cómo alguien me vea -"ruido de abogados, ruido compartido, ruido envenenado, demasiado ruido"- es que estoy haciendo el imbécil en medio de la calle y con una sonrisa de oreja a oreja - "ruido de cristales, ruido de gemidos, ruidos animales, contagioso ruido"- y cual condenado hipnotizado mis dedos tiemblan al ritmo de la rumba -"ruido acomplejado, vamonó, ruido introvertido, ruido del pasado, desgastado ruido"- y muevo los hombros acompasados; y no puedo para de sonreír pensado en cómo os estaréis partiendo de risa si es que sois capaces de imaginarme tecleando rumba mientras escribo; porque no puedo parar de moverme y el teclado es un improvisado bongo que sigue el ritmo que él marca- "ruido de frenazos, ruido sin sentido, ruido de arañazos, ruido, ruido ruido".





Que no tío, que no. Que me tengo que ir a dormir y mañana tengo bastante trabajo y tengo que estar fresco, que no, que no, ¡eh...! No seré idiota que ya estoy otra vez dándole al play...tan tatara, tan tatara, tan tatara, tan tatara....


P.D.: Siempre he querido poner a su nombre todas las olas del mar; al menos las que el mar ha dado hasta ahora. Pero va a ser mejor que esto quede entre tú y yo, no sea que ella se vaya a enterar.