No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

lunes, 11 de febrero de 2008

Ayer también llovió (yIV)

"(...)Hay que dejar el camino social alquitranado
porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas
hay que volar libre al sol y al viento
repartiendo el amor que tengas dentro.(...)"
Manolo Chinato.

Un torbellino en medio de un mar embravecido e hirviendo sobre el que se forma una tormenta perfecta en un cielo gris nublado cargado de relámpagos; y al fondo, un volcán en plena erupción de rocas y lava que hace de su isla un lugar completamente inhabitable; era lo que se podía ver con nitidez infinita en lo más profundo de sus pupilas en el mismo momento en el que tras cruzarle la cara grito desesperada y envuelta en llamas: "¡Cin, cin, cinco años. Pedazo de cabrón!".

Después la calma.

"A la sombra de mi sombra me estoy haciendo un sombrero; sombrero de largas pajas que he recogido del suelo.
Lo haré con el ala ancha, que casi llegue hasta el cielo pa' muchas veces no ver las cosas que ver no quiero. (...)

-¿Qué quieres decir con la fase final?
-Pues la fase final, Basíleia. ¿Sabes?, un día, después de tanto tiempo trabajando juntos, nos dimos cuenta que, independientemente de las muy distintas razones que nos habían llevado allí a cada uno de nosotros, había una sola razón común que nos mantenía a todos en el proyecto. Y, créeme, nada tenía que ver con ambición personal, con el dinero o el prestigio que sin duda vamos a conseguir; ni siquiera con la vanidad personal de pasar a la Historia. No, la razón que nos mantenía allí era simple y pura vergüenza. Vergüenza, que despertó en nosotros con el dolor de la consciencia que habíamos adquirido, nos habíamos dado cuenta de que, al igual que el resto del planeta, llevábamos años mirando a otro lado, ignorando la realidad, y ahora, que no teníamos más remedio que afrontarla nos daba vergüenza no ser capaces de llevar el proyecto a buen puerto. Pura vergüenza, vanidad, orgullo, pero bien encaminados.
-"Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez"
-Sí, ahí fue cuando empecé a ser consciente de lo que me movía en realidad y de que por mucho que te quisiera tenía que abandonarte un tiempo, durante esa fase final. Fue cuando me di cuenta de que no tenía que elegir, pues ya había elegido.
-Si lo llego a saber tarde te invito al cine, Pedazo de Cabrón.
-¡Basíleia!
-Te pienso llamar Pedazo de Cabrón durante los próximos cinco años, incluso cuando hable con una tercera persona. Así que vete acostumbrando. Es la única forma de que mi cabeza intente asumir que quizás deba plantearse considerar si debe o no perdonarte.

(...)No quiero ver injusticias ni miserias; no quiero ver militares ni princesas; no quiero ver dictaduras ni pobrezas; no quiero ver religiones ricas, ni reinas.
Que sólo quiero yo ver a los pobres sin miseria;
a los ricos sin dinero desnudos en esta tierra; a infinitos corazones unidos por el amor y unidos contra la guerra.(...)

-Basíleia. Funcionaba. Nadie había sospechado ni por un momento durante los cuatro años anteriores que hubiera sido tan sencillo. Simplemente funcionaba.
-¿Con un litro?
-Sí. Del más vulgar que pudimos encontrar. Casi sin refinar.
-¿Tres días?
-Y tuvo que parar por problemas de temperatura no porque le faltara combustible.
-Y dices que podría haberse desarrollado mucho antes.
-De hecho se había desarrollado mucho antes, ése fue nuestro punto de partida. Las investigaciones de Smith a las que se les había dado el cerrozajo. Por eso nadie sabía a qué nos dedicamos durante esos cuatro años de teoría y laboratorio en la Facultada de Ciencias de la Universidad de Salamanca. El proyecto tenía que pasar desapercibido. Cuando no eran nuevas prácticas para los alumnos era un doctorado o un proyecto que no llegaban nunca a presentarse. Todo inconexo de cara al exterior. Sólo nosotros conocíamos el global del puzzle.
-Y como siempre una casualidad.
-Sí. Ni más ni menos. Sabíamos lo que buscábamos, pero no cómo encontrarlo. Unos pocos kilojulios en un balance de energía que no terminó de cuadrar y voila, nuestra maravillosa y magnífica reacción secundaria.
-No sé si te entiendo del todo con eso de la reacción secundaria.
-Es muy sencillo Basíleia. Quemar directamente cualquier derivado del petróleo es el mayor derroche energético que se pueda cometer, eso es lo que ahora sabemos nosotros y lo que otros muy poderosos ya sabían hace más de lo que puedes asumir.
-En nuestro proceso la combustión es una reacción secundaria. Un litro de combustible hizo rodar aquel coche durante tres días consecutivos en un desierto de Pakistan. En plena Ucrania, en invierno, siete personas mantuvimos una casa caliente y cocinamos desayunos cenas y comidas para todos durante tres días con un metro cúbico de gas natural, el mismo que usas en la caldera de tu casa. ¿Sabes cuanto tiempo calculamos que durarían las actuales reservas de petróleo y gas con nuestros consumos?


(..)A la sombra de mi sombra me estoy haciendo un sombrero pero voy a dejar de hacerlo para luchar con dos güevos."
Manolo Chinato

-Ya, por eso quieres tener todo en efectivo. No sabéis cómo reaccionarán los sistemas económicos.
-En realidad sí que tenemos una simulación. Al principio incertidumbre, reacciones contrarias, pero va a ser tan evidente que las mismas empresas y gobiernos que vetaron la investigación inicial, y que saben que es cierta, asumirán el descubrimiento e intervendrán para controlar precios, consumos, etc... Lo del efectivo es sólo para el revuelo inicial.
-No creo que solucionemos todos los problemas del mundo, simplemente hemos logrado que consumir menos energía, contaminar infinitamente menos y dar acceso a la energía a buen precio a todo el mundo que ahora no tiene acceso, sea rentable. De alguna forma hemos conseguido que resulte más rentable aplicar una reglas justas a las leyes del mercado que seguir utilizando las ajadas reglas abusivas e injustas que ahora seguimos.
-No termino de hacerme a la idea, Pedazo de Cabrón. Y dices que mañana mismo estallará la noticia. Te creo porque eres tú. Pero... Hay algo que no me termina de encajar.

Antes de las opciones, por favor, por vergüenza profesional, permitirme una aclaración evidente: "Toda referencia científica en este relato es pura falacia que no se sostiene bajo ningún principio ni concepto más allá de mi, nuestra si me permitís, imaginación"

El siguiente ¿capítulo? es el final, así que como lo prometido es deuda esta vez os dejo opciones abiertas.

El próximo capítulo se desarrolla diez años después. Nuestros dos amigos están conversando y lo que necesito son cuatro pinceladas del contexto que tienen entonces: un mundo más justo, un mundo más injusto, un mundo invadido por los marcianos, un mundo limpio y sin contaminación, un mundo en el que hemos regresado a las cavernas. ¿Qué se yo? Por favor dar rienda suelta a vuestra imaginación.

Muchas gracias, de nuevo a todos por vuestra participación y espero que tanto éste como el final sean de vuestro agrado.

Besos y abrazos a discreción.

domingo, 3 de febrero de 2008

Ella me susurra...

Por fin, ante todos ustedes, la responsable de todo lo bueno y malo que se publica en este blog. Yo sólo me limito a teclear lo que ella me susurra.
































De acuerdo el de Ratatouille molaba más porque le tiraba de los pelos como a una marioneta. Pero yo llego hasta donde llego.

Ayer tambén llovió (y III)

-Piénsalo bien. Yo creo que tienes el perfil adecuado para formar parte del proyecto.
-Pero mis calificaciones no han sido nada espectaculares.
-Ya, pero no se trata de eso.

Una mesa al fondo de una cafetería. Silvio, una vez más en busca de su unicornio, de fondo y dos camareros que no dan abasto para servir café tras café. Todo lleno de estudiantes y conversaciones. Nada de extraño tiene un profesor Química Industrial hablando con su alumno recién titulado.

-Hombre lo cierto es que me agrada mucho la oferta por que más de un compañero lleva casi un año buscando y apenas han hecho una o dos entrevistas. Simplemente me extraña que me lo estés ofreciendo precisamente a mí.

-Es increíble como empezó todo- Pensó mientras recordaba la primera vez que le hablaron del proyecto. Ahora colocaba el trípode y la cámara. Ya tenía el periódico preparado y del bolsillo sabría sacar la mejor de sus sonrisas. En el estómago unas cosquillas le hacían sentir que cinco años no podían ser demasiado. Ahora por fin el proyecto iba a ver la luz, nadie podía ya impedirlo, hasta ahora había sido un juguetito de cristal con el que iban haciendo malabarismos, cualquier detalle, cualquier movimiento en falso... Pero ahora ya no había marcha atrás. Era cuestión de tiempo, de días. Justo los días que tenía para recuperar la mitad de si mismo que echaba de menos cada vez que se miraba al espejo; cada vez que daba media vuelta en la cama, cada vez que preparaba comida; o cada vez que sentía gana de sonreír y no podía.

-¿Lo tienes claro?
-Sí, lo he repasado varias veces, estoy seguro de que lo haré bien.
-Estupendo. Toma, cincuenta euros ahora y otros cincuenta cuando hayas terminado. Estaré esperando justo en la acera de enfrente.
-Perfecto. Muchas gracias.
-Muchas gracias a ti. Y a ver si tienes más suerte en los castings a partir de ahora.
-No sé yo. Estoy pensando en dedicarme a otra cosa. Mucho tiene que cambiar las cosas.
-Y mucho van a cambiar. Te lo aseguro. Bueno, lo dicho, en cuanto le entregues el sobre o ella se marché cruzas la acera y te doy la otra mitad.
-De acuerdo.

Todo iba bien. La había visto dudar justo en el momento en que un autobús se interpuso en su campo de visión. Pero al pasar el autobús, ya estaban los dos sentados en la mesa. Las cosquillas en el estómago eran ya incontenibles. Sólo quedaba saldar la mitad de la deuda, eso sí, con un pequeño regalo por eso del trabajo bien hecho. Y hacer la aparición estelar.

Estaba completamente perpleja. No sabía como reaccionar. No podía contener las lágrimas. La respiración se le volvió entrecortada cuando sintió unos labios que por la nuca se le acercaban a la oreja. Se le erizaron los pelos de los brazos. Y no necesito entender lo que le susurraron.

-Basíleia, cuánto tiempo.

Junto a los cincuenta euros, dentro del sobre, había una nota. "Saca todo tu dinero del banco, antes del viernes. El lunes será tarde." Sin duda aquel era el trabajo más extraño que nunca había hecho y sólo podía terminar con una nota como esa. Aunque todavía se acordaba de aquello de Argentina. Quizás no sería mala idea seguir el consejo.


Bueno, pues ahora os toca a vosotros:

-Le recibe con todo el cariño del mundo por que ha esado esperándole durante los úitlimos cinco años y decide volver junto a él.

-Le recibe con rabia y furia porque le creía muerto y no le había dicho nada. Y no quiere saber nada de él.

-Ya no siente nada por él. Está casda con un niño y otro en camino y no quiere saber nada de él.

-Saca una navaja de bolso y se clava de muerte en el estómago porque en realidad es una agente en contra del proyecto y con todo el dolor de su corazón debe matarle porque si no muere su familia.

Esta vez cuatro opciones y alguna muy jugosa...

Ustedes eligen. ¡No va más!