No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

jueves, 13 de septiembre de 2007

Que lejos ha quedado...

Siempre se cambia aunque en realidad no se cambia tanto.

No, Patri, no es cierto que cualquier tiempo pasado fue mejor, lo que es rotundamente cierto es que ese tiempo pasado fue de los mejores. "...A coser mi alma rota, a perder el miedo a quedar como un idiota..."

En ciertos momentos echas la vista sobre tu hombro derecho, o quizás tratas de sacar la cabeza por ventanilla de tu humilde pero orgulloso vagón de segunda y entonces piensas cual presunto implicado. Pero no, no es tan cierto, aunque sí en parte.

Después de tantos cartuchos quemados, tanta polvora derrochada.
Después de tanta agua caída cual café en el campo.
Después de "tantos tejos tiraos, tanto cariño entregao"...
Después aún estás ahí, al otro lado del lado que mira el que está al otro lado del espejo cuando tú lo miras.
"When I look at the television, I want to see me staring right back at me"

Se cambia sí, pero no se cambia tanto.

Y a solas de reojo miras la pantalla del ordenador y no puedes evitar sonreír; ya sabes, esa sonrisa que nunca nadie verá, pero que existe, vaya que si existe.
Sonríes porque compruebas que nuevamente lo que has escrito es completamente ininteligible...
Si es que en el fondo sigues siendo el mismo de siempre.

lunes, 3 de septiembre de 2007

¿Un renglón torcido o demasiado recto?

Mi chica dice que no debería leer tanto blog, que a ver si se me va a pegar algo. En cierto sentido me hace sentir algo así como Alonso Quijano embebido en mis particulares novelas caballerescas camino de la locura, o quizás de la cordura.

Si todo es relativo, si desde la tierra el que gira es el Sol, "los renglones torcidos de Dios" podíamos ser los más rectos desde algún punto de vista, aunque sea un punto de vista que tenga que ir cambiando, ¿no?

Me gusta escaparme de vez en cuando a un mundo de cuerdos huyendo de este mundo en ocasiones demasiado irreal. Es más, no sólo me gusta sino que creo que lo necesito, siento que de vez en cuando necesito mirarme al espejo y decirle a ese que está al otro lado:
¡Qué bueno que viniste, loco! ¡Qué bueno que acudiste a mi llamada!
¡Qué bueno que todavía apareces, de vez en cuando, cuando me asomo!

Mi chica dice que no debería leer tanto blog, el que todavía no se ha posicinado al respecto es mi perro.