No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

lunes, 24 de agosto de 2009

Tiempo muerto vivo

Las agujas de los relojes frenaban en seco, la noche nunca llegaba y todo a su alrededor se congelaba a su antojo. Cada vez que querían detenían el mundo entero tan solo con un beso.


sábado, 22 de agosto de 2009

Nunca saber donde puedes terminar o empezar...

Y al ir a coger la última pieza del puzle, en su lugar, en la caja al fin vacía, encontró una nota:"No pensarías que iba a ser tan fácil".

Se le iluminó la mirada, no mostró decepción ni abatimiento sino que plantó una sonrisa de medio lado y miró de reojo donde solamente sabía mirar, pues no le habían enseñado otra forma, al horizonte. Volvió a enfundarse las botas, cargó la mochila al hombro y salió sin dirección definida, sin tiempo límite, pero siendo muy consciente de dónde quería llegar.



martes, 18 de agosto de 2009

Eyes wide openned

Y simplemente vi...
....sencillo lo complicado.
...asequible lo imposible.
...real lo imaginario.
...superable lo imbatible.
...suma la resta.

Simplemente vi.

Tan solo...

No quiero medir las distancias.
No quiero medir los tiempos.
Tan solo quiero

miércoles, 12 de agosto de 2009

De lágrimas y otros sueños

Los restos del Swift Tuttle, meteoros que se desprendieron del cometa y que están en órbita por el espacio, entran en contacto con la atmósfera y se desintegran provocando destellos que se ven desde España durante la noche de San Lorenzo mirando hacia la constelación de Perseo.

Lágrimas de San Lorenzo, Perseidas, estrellas fugaces, sueños por cumplir, magia de los deseos...

Esta noche, siguiendo un buen consejo, he salido a pasear a la caza de alguna de esas estrellas fugaces y ha sido completamente imposible. Es asombroso hasta donde puede llegar la contaminación lumínica de las ciudades.

Justo la noche anterior estaba admirando un cielo repleto de pequeños puntos luminosos en el que era todo un reto identificar las constelaciones más conocidas entre miles de estrellas que iban apareciendo a cada segundo, cada vez que fijaba la mirada en una estrella distinta. Hoy todas ellas, todas, seguían ahí, pero no era capaz de verlas, la contaminación lumínica me las ocultaba.

Cada día tomamos decisiones, rechazamos opciones, aceptamos otras... ¿Cuanta contaminación lumínica, en forma de rutina, perjuicios, ideas preconcebidas, malentendidos, no nos deja tomar la decisión correcta?

Sí que tiene mucho de romántico pensar que una estrella fugaz (o los restos de un cometa al entrar en contacto con la atmósfera) es capaz de hacer realidad nuestros anhelos más queridos, los que más cuidamos y mimamos cada noche, aquellos en los que sólo nosotros somos capaces de creer. Esta noche la contaminación lumínica no me ha dejado ver las lágrimas de San Lorenzo pero me ha ensañado miles de estrellas que había visto ayer sin yo saberlo. Decididamente voy a cambiar pedir el deseo por ponerme manos a la obra, aunque sólo yo sea capaz de verlo.


Escapada a Ordesa con mi calamarnero










jueves, 6 de agosto de 2009

¿Hace otra?

29.140.000.000km. Ésa es, aproximadamente, la distancia que llevo recorrida dando vueltas alrededor del Sol desde que salí del vientre de mi señora madre. Y justo hoy se cumple una vuelta más. Se cierra un ciclo en sentido espacial si bien no temporal, en absoluto.



Ventinuevemilcientocuarenta millones de kilómetros y luego hay quien todavía me dice que me muevo poco. En fin.

Y en estas ventionce vueltas al Sol que ya llevo dadas no hay día en el que no aprenda que si hay algo que realmente merece la pena son las personas (bueno las personas y algún que otro calamarnero de agua dulce). Y no es peloteo, es pura constatación de la realidad.

Por muchas decepciones que me lleve, por mucha gente que no merezca la pena, siempre hay quien se cruce en mi camino y compense la balanza, ¡y de qué manera! Siempre voy conociendo, reencontrando, manteniendo a mi lado, gente que con sus más y sus menos, de una u otra forma, merecen la pena con mucho (es más con muchísimo), que hacen que me esfuerce cada día para intentar mantenerme a su altura, y gracias a quienes los 940 millones de kilómetros de la última vuelta terminan siendo rentables.

Os debo mucho, pero es un auténtico placer deberos todavía más.

Por eso, a los recién llegados, a los que fuisteis y volvisteis, a los que estáis allí (y le arrancáis de raíz el significado a la palabra lejos), a los que os tenéis que ir, y a los que nunca os fuisteis; gracias por vuestra compañía durante esta última vuelta, ha sido un placer.

¿Hace otra vuelta juntos?