No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

viernes, 26 de junio de 2009

En la trastienda...

La portada, lo que se ve...



Y si rascas un poco en la superficie...



Si gusta, tiene que haber algo más detrás...



Al final como siempre lo mejor está en la trastienda...



Puro arte. Espero que os haya gustado.


viernes, 19 de junio de 2009

Nunca más.

No existe, causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona. No.

Nunca más.

domingo, 14 de junio de 2009

Un cuento de golodrinas que cuentan cuentos

Las golondrinas cuentan historias. Se las cuentan las unas a las otras, a veces a voces, a veces susurrando al oído. Cuentan historias que repiten una y otra vez, hasta que tienen una nueva historia que contar.

Es así como, a los pocos días de nacer, saben muy bien qué es lo que tienen que hacer para volar. Es así también como aprenden a alimentarse, a hacer los nidos siempre en los mismos lugares y las direcciones para los largos viajes de invierno.

Contando historias unas a otras todas saben qué pareja se esconde siempre tras los árboles para decirse cosas al oído; dónde está el balón que perdieron ayer los niños del parque; y cuál es el lugar preferido del jardinero para leer novelas de amor a la hora del bocadillo. Lo saben todas, porque cuentan historias, porque las escuchan y porque las repiten hasta que tienen una nueva historia que contar.

El año pasado la golondrinas hicieron un nido en mi terraza. Y pusieron huevos. Y nacieron polluelos. Todos escuchaban muy atentos y aprendían a volar, las rutas de los viajes y los mejores lugares para buscar comida. Todos menos uno. Pues había uno que no escuchaba bien y no prestaba atención.

Los polluelos fueron engordando el estómago y el conocimiento y un día estuvieron preparados para volar. Por eso, cuando llegué a casa y fui a la terraza, el nido estaba vacío. Todos habían aprendido a volar. Todos menos uno que estaba en el suelo de la terraza batiendo torpemente las alas y dando saltos sin lograr elevarse más de un palmo del suelo.

Él me vio, y se asustó. Yo le vi le pregunté: "¿Tú por qué no te has ido con tus hermanos?" Él no contestó, sino que asustado buscó protección entre unas cajas de cartón que tengo allí apiladas. Entonces me agaché, lo cogí firmemente, pero con cuidado, y le dije con tono serio, pero paciente:"Te he preguntado que por qué no te has ido. Ya veo que tu problema es que no escuchas bien. Mira, yo no puedo enseñarte a volar porque no sé. Lo único que puedo hacer es devolverte al nido dónde tus padres volverán a buscarte y aconsejarte que esta vez escuches bien sino quieres pasar aquí todo el frío y largo invierno" Y así lo hice. Con suavidad, pero sin dudar, le dejé en el nido. Desde allí me miró sin decir ni pío y entendí que me había entendido.

Ahora ha pasado un año y, hoy mientras tendía la ropa, una golondrina ha comenzado a revolotear y piar delante mío. Estaba muy disgustada porque yo no había contando nuestra historia y nadie había aprendido de ella. Me ha dicho: "Si las golondrinas hiciéramos lo mismo que tú, y no contásemos nuestra historias, quién iba a saber como aquella chica se da media vuelta cada día cuando se baja del autobús del cole y espera hasta verlo desaparecer calle abajo con la esperanza de que él mire algún día por la ventana; o cómo se podría saber donde guarda cuidadosamente ordenados el vagabundo de la esquina todos los periódicos del día anterior; y sobre todo quién sabría dónde te escondes a escribir cada vez que crees que tienes algo que contar."

Así que no he tenido más remedio que contaros este cuento. Un cuento en el que las golondrinas cuentan historias. Se las cuentan las unas a las otras, a veces a voces, a veces susurrando al oído. Cuentan historias que repiten una y otra vez hasta que tienen una nueva historia que contar.

lunes, 8 de junio de 2009

¿Vacíos?

En respuesta a Vacíos, de Auxi. Hoy me dio por ser impertinente y contestón. Así que respondo una entrada que, como muchas de este blog, me ha llegado un poquito más adentro con una propuesta de un punto de vista diferente.


Porque hay personas cuya sola sonrisa
es capaz de llenar el vacío de años enteros.

Porque para encontrar la salida
es necesario aprender a buscar.

Porque la fuerza del viento puede
impulsarte hacia un nuevo horizonte.

Porque la paz necesita almas.

Porque hay expertos en secar alas mojadas.

domingo, 7 de junio de 2009

Esperanza. Enano de jardín.

Si a la señorita Poulain le funcionó, quizás a mi también me funcione.
Ya que me siento justo como se describe en esta escena, me dedicaré a enviar al enano de viaje por el mundo.




P.D.: Las postales en breve...

jueves, 4 de junio de 2009

Baliza

Últimamente siento que este blog es una baliza en medio del océano enviando señales que no tienen mucha oportunidad de ser recibidas.

Hoy voy a hacer de él antena repetidora y, sin que sirva de precedente, le voy a tomar prestado una canción al muro de facebook de una amiga.

Sólo espero que la señal de la baliza llegue y "ser yo cuando me encuentre"





miércoles, 3 de junio de 2009

Segunda acepción

Quimera, según la segunda acepción del diccionario de la Real Academia Española: "Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo."

Iluso, según la segunda acepción del diccionario de Real Academia Española:"
Propenso a ilusionarse, soñador."

En el fondo, ni quiero ser iluso, ni termino de ver las ventaja de invertir en quimeras, pero es que las segundas acepciones siempre fueron mi debilidad, sobre todo si son de personas.