No existe causa, creencia, motivo, tierra, país, religión, cultura, pueblo, pertenencia o pensamiento que merezca el sacrificio de la vida de otra persona.
El Vizconde de Bragelonne

sábado, 24 de mayo de 2008

Una nueva puesta de Sol (y final)

-¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? ¿Cómo ha entrado?
-Señor Maldonado no se alarme. Aquí tiene mi placa.
-Ya le dije al inspector Silva todo lo que tenía que decirle.
-No es necesario que apriete ese botón, el servicio de seguridad de la urbanización está informado de mi presencia. Mire, aquí no se trata de las preguntas que tenga usted y las respuestas que yo pueda o quiera darle. Se trata más bien de todo lo contrario.
-No pienso decir nada más de lo que ya he dicho. Creo que quedo claro que todo quedaba en manos de mis abogados.
-Me parece que va a ser mejor que nos pongamos cómodos. Por favor siéntese. Uhmm, noventa y cinco, buen año. No le importa, ¿verdad? En fin, siéntese, siéntese que vamos a hablar del doctor Gálvez.
-Vaya. Eso sí que no me lo esperaba. Aquello fue un incidente aislado y creo que el acuerdo...
-Ya. Acuerdo. ¿Se refiere usted a los veinte mil euros en los que creció la cuenta corriente del doctor tras su... incidente?
-Eso lo ha dicho usted.
-No se preocupe, le puedo asegurar que no es lo que me interesa.
-¿Se puede saber...
-Sí, se puede saber. Le digo que no es el soborno para callarle la boca lo que me interesa, ni siquiera su agresión al doctor en estado de trance. Me interesa más bien el informe posterior que el doctor le envió el mes siguiente del incidente.
-Ya veo. En su momento agradecí al doctor su profesionalidad tras el incidente y le volví a pedir disculpas. En aquella ocasión yo estaba fuera de mi, de hecho no recuerdo nada de aquellos momentos. Aquel no era yo. Para mi fue un duro golpe despertar amarrado y confuso y mayor golpe aún ver apenas unos minutos del vídeo de la sesión. Como acabo de decir, agradecí al doctor su profesionalidad pero preferí no abrir aquel sobre. Decidí olvidar.
-Ya. Olvidar. ¿Y qué fue lo que olvidó? ¿El incidente, o haber leído el informe?
-¿Cómo se ha atrevido a abrirlo es información es confidencial?
-Vaya, le preocupa más que haya leído su contenido que la manera en la que me hecho con él.
-Conozco los métodos y la falta de escrúpulos de la gente como usted.
-Ya pero el hecho es que, cuando lo cogí, el sobre estaba abierto. ¿Por qué no me pone en antecedentes?
-Fue justo al final de un curso sobre hipnosis regresiva. Lo daba el mismo doctor Gálvez. Le conté mi caso y lo interesado que estaba en recuperar algún recuerdo del... accidente. Programamos unas sesiones. La del incidente era la última, en ella se suponía que por fin iba a ser capaz de llegar hasta el momento clave.
-Muy bien, y el informe dice...
-El informe dice, que me volví agresivo y que no obedecía a las órdenes prehipnóticas del doctor porque en la regresión entre en un segundo estado de hipnosis subyacente. Como si la sesión me hubiese llevado a un estado de sugestión previo en vez de al momento del accidente.
-No está mal para no haber leído el informe.
-Es que no lo he leído. No recuerdo...
-No recuerdo haberlo leído.
-Pero lo he leído.
-No recuerdo. No...
-¿Qué hago hablándole al espejo?

-Esta mañana ha sido encontrado el cuerpo sin vida del excéntrico empresario Leopoldo Maldonado de Guevara. Junto a él yacía el cuerpo congelado de su mujer desaparecida tres años atrás, Irene Pimentel. Se cree que había podido ser asesinada por el propio Maldonado que habría conservado el cadáver en el arcón congelador de su mansión de La Paradoja.
(...)
-Amigos, una noche más, con nuestros colaboradores, con nuestros politonos, con muchas respuestas de nuestro experto criminalista para el conocido caso Maldonado y con un invitado estelar en exclusiva, el doctor Gálvez, el terapeuta hipnotizador del mismo Leopoldo Maldonado.
(...)
-Recavando información, información que nos ha costado mucho trabajo y más de un favor, ya sabes que en estas urbanizaciones la discreción es la norma, y teniendo en cuenta los informes que, dada la relevancia del caso y una vez finalizada la instrucción del juzgado, el doctor ha tenido a bien desclasificar creo que estamos en condiciones de esbozar una primera explicación.
(..)
-Entonces la convivencia del matrimonio era un auténtico infierno.
-Así es. Hemos podido constatar hasta seis agresiones por parte de ambos en los meses previos al asesinato.(...) Por supuesto, ninguna denuncia, la apariencia lo era todo. El problema fue que él comenzó a interiorizar el personaje que interpretaban de cara a la galería.
(...)
-Sí, según el doctor se había creado una especie de autosugestión mediante la cual olvidaba los momentos agresivos con su esposa. En su cabeza terminaron por ser el matrimonio ideal, hasta que toda la rabia contenida estalló y...
-Y cometió el asesinato.
(...)
-Y al final esa carta dirigida al inspector Silva.
-Al parecer, la cabeza de Leopoldo Maldonado se encontraba totalmente desbordada. Se había inventado un accidente que nunca tuvo lugar, incluso una convalecencia ficticia. El inspector Silva fue el que llevó todo el caso de la desaparición de su mujer y al parecer le había interrogado tras el asalto al telemaratón, la misma noche que, tras haber recobrado en todo o en parte la lucidez, decidió terminar con su vida. Aún no hemos tenido acceso al contenido completo del escrito pero tengo entendido que es una confesión en toda regla, donde explica detalle por detalle todos los flecos sueltos, que no eran pocos, que tenía el caso de la desaparición de su mujer.
(...)
-Ha quedado demostrado que la realidad supera casi siempre con crees a la ficción. Y hasta aquí nuestro programa de esta noche. Les esperamos de nuevo aquí la semana que viene, con más novedades, más invitados y más sorpresas, no nos fallen.
(...)
-Irene. Irene. Nooooooo.
-Yo no lo he hecho. No lo he hecho.
-YO NO HE SIDO. NO HE SIDO YO.
(...)
-¿Por qué?
-Me obligaste. ¿Por qué?
(...)
-¡MONSTRUO! ¡DEJA DE MIRARME!
(...)
-Irene, Irene.

(...)Aquí queda escrita toda la verdad inspector. Sólo Dios sabe que tenía motivos para hacerlo, que sea Él el que juzgue y que se apiade de mi alma.

Leopoldo Maldonado de Guevara.

-(...)sólo para ti y para mi. Para los dos y para nadie más. Una nueva puesta de sol. Nuestra. Y de nadie más.
-Irene, te quie...

miércoles, 21 de mayo de 2008

El corredor de fondo acompañado

En repuesta a "La soledad del corredor de fondo" un atisbo de esperanza en medio de la desesperación, un cúmulo de ripios mal rimados, valga la redundancia.

Apura la última calada de su cigarro
en la mesa de la esquina tras el bafle.
Casi no queda desconsuelo en el fondo de la copa
y las patas de gallo disimulan su sonrisa irónica
con una mirada triste de tanto visto y vivido.
A tumbos y giros ‘a loco Iván’ su corazón desolado
ha recorrido cielo y tierra, paraíso y averno,
sin encontrar una respuesta certera.
Desea que esa lluvia espesa le empape la piel
y vuelva negra la sangre que a duras penas recorre sus venas.
Hace tiempo que no sabe que es no sentirse abatida.
Sabe bien que no tiene donde ir.
Sabe bien dónde no quiere ir.
Bien sabe dónde acabará yendo.
Y por un instante vislumbra entre la niebla,
de vapores de alcohol y tabaco, de alientos desesperados,
un tímido reflejo en una pupilas cansadas de ver abrir otra botella.
Apenas un reflejo, bien puede ser un espejismo,
bien un oasis en semejante desierto de desolación, que no arena,
de miradas aviesas, cansadas, misóginas, macabras,
de conversaciones vanas con un solo fin,
de sexo mal deseado con sabor a posos de café y colillas apuradas.
Y la comisura de aquellos labios que irónicos
esbozan un atisbo de inteligencia, que sonríen,
que piden la cuenta e indirectamente ser seguidos.
Cree que camina solo pero no es así.
¿De dónde sale este ánimo desconocido?,
¿de dónde estas ganas de asomarse al abismo?
Se cree triste y abandonado. ¡Ingenuo!
Se cree desahuciado a los buitres de la noche.
Intuye que ya no quiere buscar respuestas,
que ya se ha cansado de un Dios indiferente.
Pero ella las tiene, y se las va a dar todas juntas
porque siente cómo va a sentirle; porque siente que siente;
porque sabe que dos desolaciones compartidas no son desolación;
porque esa comisura no engaña;
porque ese reflejo es fidedigno y cierto;
porque él ya está de vuelta de todo,
y ella de regreso de la nada;
porque cree él que esa madrugada dormirá solo,
tabaco, olvido y alcohol;
porque ella sabe que el próximo mediodía
despertarán sus soledades acompañadas,
la de la una junto a la del otro,
la del otro nunca más abandonada.

domingo, 4 de mayo de 2008

Una nueva puesta de Sol (y III)

Una tarde más se encontraba solo. Se sentía solo. Sentado en el malecón miraba al horizonte tras el que se supuestamente se hallaba la península y el regreso a un mundo que ya no era el suyo. Sabía que más temprano que tarde iba a tener que afrontar la vuelta. Restañadas las heridas del cuerpo, era el primer paso para intentar comenzar a sanar las del alma. Comenzó a hacer circular el cursor de la agenda de contactos del móvil. El azar, un tanto condicionado, hizo que esta vez le tocara a Josep.

-Si no es para confirmarme que vas a venir a Barna como me prometiste ya estás colgando, porque no pienso hablar contigo de otra cosa.

-Supongo que sí, que ya es hora de ir volviendo, y que Barcelona puede ser una muy buena primera etapa en este nuevo camino de regreso.

-Así me gusta chaval después de seis meses en la isla por fin vuelves a tomar buenas decisiones. ¿Tienes ya el billete?

-Aún no, en realidad acabo decidir que es hora de volver así que...

-Así que ahora mismo te lo reservo y te mando el localizador por sms.

-Se supone que como mi asesor fiscal sólo puedes usar mis datos personales de forma profesional.

-Ya y también se supone que los últimos cinco años tenías que haber pagado aproximadamente un treinta y cinco coma ochenta y tres por ciento más en impuestos. Así que, a callar.

-¿Aproximadamente?

-Sí, no me hagas echar la cuenta exacta no sea que te suba la minuta.

-De acuerdo espero ese localizador, pero al menos dame tiempo para hacer la maleta. ¿Por cierto?

-Dime

-¿Sabes algo de hipnosis y regresión mental?



-Ya. Un homenaje a su mujer desaparecida. ¿Usted se cree que me he caído del guindo, o qué?

-Sinceramente, inspector Silva, nada más lejos de mi intención.

-Miré, le puedo asegurar que a pesar de que tengo mucha paciencia este caso, de la desaparición de la mujer de usted, a lo largo de estos tres años prácticamente ha acabado con ella. Estoy cansado de pistas falsas, apariciones fraudulentas, mentiras, familiares que no son familiares y cuentas... en fin, cuentas no demasiado claras.

-Le puedo asegurar que en estos tres años si ha habido alguien sorprendido acerca de mi mujer y sus asuntos he sido yo mismo.

-Y lo de hoy...

-Lo de hoy no ha sido más que un homenaje a su memoria. Hoy hace cinco años que nos vimos por primera vez.

-¿Y no bastaba con unas flores en el mausoleo ese de pega que se han montado? ¿Tenía que poner en jaque a toda la puta televisión de este jodido país?

-Inspector, le rogaría que moderase el tono. He accedido a contestar a sus preguntas como deferencia personal hacia usted. Sabe perfectamente que en cualquier momento puedo dejar de hacerlo y dar paso a uno de mis abogados. ¿Poner en jaque? Por favor. Qué he hecho sino darles más audiencia de la que nunca jamas hubieran soñado además de un tema para rellenar programas basura durante los próximos cuatro meses.

Se le notaba al inspector Silva que el tiempo y la úlcera de estómago le estaban pasando factura. Apenas le había durado un par de asaltos antes de dejar paso a un becario de su bufete que muy probablemente le haría enfrascarse en papeleo para los próximos cinco o seis meses.

Al llegar a casa encendió el nuevo terminal, introdujo el pin y en cuanto el teléfono consiguió cobertura llegaron dos mensajes. El primero de la operadora de teléfono, dando las gracias y solicitando los datos personales a cambio de diez euros de recarga, nuestra intimidad cada vez cuesta menos, pensó. El segundo: "Pronto, ya queda menos, Porteño Ladrón"

Sonrío como lo hacía ahora, intensamente por dentro y de medio lado en el rostro. Era la primera vez en toda la aventura que tenía la certeza de estar leyendo palabras escritas por ella. Se sirvió un buena copa de Ribera del 95, una botella que llevaba tiempo esperando una ocasión como esa y de la que aquella noche daría buena cuenta junto con un generoso plato de jamón, Bach y la esperanza del próximo reencuentro.

-¿Promesa de Amor o terrorismo televisivo? ¿Qué se encuentra detrás del asalto televisivo de Leopoldo Maldonado de Guevara? ¿Acaso es una nueva diversión, una extravagancia de un rico aburrido? Las respuestas a estas y a otros muchos interrogantes, aquí, esta noche, con nuestros colaboradores habituales... Pero primero dejenme que les recomiende estos politonos(...)

Espero haber casi satisfecho vuestra curiosidad y de paso haberos generado mil preguntas más... Gracias por seguir ahí.





Definición

Amig@: Dícese de aquel que cuando necesitas cobijo no sólo te lo da, sino que, además, te hace sentir como en casa.

Unos cuantos días de prestado en vuestras casas no es una gran deuda, habérme hecho sentir a vuestro lado, y viceversa, no tiene precio.

Gracias.